lunes, 3 de noviembre de 2008

Te extraño

Cuando el otoño se establece en la ciudad es cuando te extraño, como se extraña la vida cuando se era joven.
El aire de otoño es fresco, pero el clima no es cálido, a veces te congela y a veces te produce mucho calor.
Es entonces cuando las camisas se usan con un chaleco, los colores pasan de los brillantes y vivos de la primavera, a unos un poco más opacos, más obscuros.
Te extraño cuando me pongo la camisa palo de rosa que te gustaba, la que siempre decías que te recordaba los prados de tu tierra.
Te extraño cuando al cruzar la calle,el viento arremolina las hojas ya secas,y se me antoja jugar con ellas como cuando éramos jóvenes en búsqueda de ilusiones.
Los sabores también cambian en esta época, las cafeterías usan su reserva para atraer clientes al atardecer.
Te extraño cuando me detengo a tomar un café, cuando recuerdo como odiabas el café y siempre preferías el té, a veces hasta una bola de helado.
Te extraño cuando el cielo es azul y ni una nube aparece en él, cuando decías que se confundía la tierra con el mar y el mar con el cielo.
Te extraño cuando tu brazo no se echa sobre mis hombros al caminar, cuando un puesto de castañas pierde excepcionalidad.
Cuando el día es tan perfecto para caminar al lado del lago de la ciudad, pero en soledad deja de agradar.
Te extraño, cuando tu voz no se alcanza a escuchar...
Te extraño cuando ni las canas me dejan olvidar.
Y cuando los niños corren al lado de la fuente central del parque, cuando recuerdo los planes a realizar, los viajes a Oriente, los nietos que no llegarán...
En esta época el aire huele más a maderas y menos a flores, las maderas se unían al olor de tu cabello...
Te extraño cuando veo a través del ventanal, cuando el viento sopla y el único olor que trae es el de la tinta de la impresora.
Te extraño cuando el naranjo se agita, cuando el huele de noche se estremece con el viento y trae los rezagos de sus flores dulces antes que llegue el invierno.
¿Cómo pensar que la esencia permanece aunque la ausencia nos agobie y nos asfixie?
Te extraño y cuando eso sucede no puedo evitar esbozar una sonrisa por los tiempos en que fuimos felices.
Te extraño cada que amanece y hay que desayunar, sobre todo cuando voy a algún café con mesas al aire libre.
Te extraño porque el pan no sabe a nada si no estás.
Te extraño,porque estar sin estar es tan terrible, tan extremadamente indignante...

3 comentarios:

  1. Yo sólo le extraño, cuando el aire frio pega en mi rostro, cuando conduzco y me pierdo, él siempre sabia el camino, le extraño cuando abro una publicación nueva, era editor, le extraño cuando miro mi celular, mi mail, mi msn y no hay mensajes llenos de asteriscos o letras de canciones a medio cantar, le extraño pero más extraño mi ilusión, mi sonrisa, mi inocencia, mi pasión, mi ternura, mi locura, me extraño... y no hay manera de superarlo. Simplemente no puedo. Y si, uno termina por extrañar todo, su olor, su manera de conducir, su piel, sus malos chistes, su inmadurez, todo. Te leí y me dí cuenta que efectivamente lo sigo extrañando. Gracias Avith

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  2. Así es..., todos extrañamos algo, un momento de paz, una canción, una frase o un poema... pero lo que mas extrañamos es la presencia y la esencia de alguien, alguien que se nos revela en el viento que revuelve los cabellos, en el aroma que nos llega de una flor o en el canto del ave que nos visita...

    Extrañamos toda la mágica aureola de su ser, la mágica transparencia de su pensamiento y la mágica sencilles de su obra... su vida misma.

    Cuando se nos arranca su presencia, nos han arrancado parte de nosotros mismos, parte de nuestra esencia que fundida a la de ellos era una sola y ya no es la misma... por eso...NO LES PERDAMOS JAMAS...

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